Parar
Visita al museo del traje (sola)
Hace un par de semanas empecé a notar a la ansiedad rondándome más de lo habitual, demasiado cerca de tomar el control de mi vida. Esa presión y falta de aire en el pecho iba creciendo y creciendo y tuve que pararme a pensar qué lo podía estar causando.
Al final me di cuenta de que mi cuerpo estaba intentando decirme (a su manera) que necesitaba dos cosas: la primera, que necesitaba tiempo sola. Sola y en silencio. Porque con la maternidad me siento sola muchas veces pero sin posibilidad de disfrutar de un rato en soledad1; además vivo en un constante estado de sobreestimulación y mi cerebro estaba gritando “¡¡¡PARA!!!” de la manera que mejor sabe. Lo segundo que necesitaba era no hacer nada. Necesitaba ser absolutamente improductiva, “perder el tiempo”.
Así que aprovechando que tenía un día libre en el trabajo, dejé al peque con su querido padre/mi querido marido y me fui a pasear. Podría haber paseado sin rumbo durante un par de horas, sentarme en un banco a ver la gente pasar (que es algo que me encanta), pero como en Madrid hacía unos 850 grados a la sombra, decidí pasear por el Museo del Traje y ahorrarme un golpe de calor. No me llevé ni libro ni cascos para realmente aprovechar el momento; pensar en el calor que hacía, en mis pies al andar, en el peso de la bolsa que llevaba al hombro con una botella de agua. Solo quería estar.
Por suerte no había mucha gente en el museo y pude pasear sin cruzarme con casi nadie. Pasear lentamente, mirando ropa, leyendo información sobre esa ropa, imaginándome a la gente que la llevó... Tomé algunas notas sobre lo que iba viendo, que es algo que hago cuando quiero dar tranquilidad a mi cabeza: vuelco mi hilo de pensamientos en forma escrita para no entrar en un bucle infinito de pensamientos. Te comparto algunas:
- Me reafirmo en que me encantaría ir vestida siempre con ropa de finales del siglo XVIII. Es una maravilla. Estaba tan embelesada con estos vestidos que ni una foto hice, pero dejo enlace a la web del museo del traje, que además me gusta mucho.
- Este vestido de niña de los años 20 podría ser un vestido actual perfectamente. La ropa de los años 20 ocupa el segundo lugar en “ropa de la historia que llevaría a diario”. La visita me hizo reflexionar sobre las modas y la vida tan corta que tiene (en general) nuestra ropa actual2.
- La importancia del contexto en los museos. Incluir o no incluir cierta información hace que la historia, y cómo la entendemos, cambie. Dos ejemplos:
Cartel introduciendo una de las secciones donde habla de la sociedad y la moda burguesa en el siglo XIX.
Incluye contexto sobre el papel de la mujer en la época y cómo esa imagen siguió en el tiempo. Para ello utiliza el ejemplo de la Ley Moyano (ley de educación en España de 1857), que introducía la educación elemental obligatoria para las niñas, pero cambiando ciertas asignaturas para ellas por “labores propias de su sexo y leves nociones de higiene doméstica”. La ley permaneció vigente hasta 1970, ejem.
Línea temporal con la historia de Mariano Fortuny, diseñador de moda.
Si te fijas en 1909, puedes ver que en este año registra la patente del plisado del vestido Delphos, su creación más icónica. Aquí el museo ha incluido una nota que se añadió en la patente y que aclara que la inventora es Henriette Nigrin, diseñadora y mujer de Mariano Fortuny.
En ambas ocasiones, el museo podría haber omitido estas notas y lo que habría comunicado sería muy diferente.
- Este conjunto me encanta, sin ser de finales del siglo XVIII.


- Había una exposición temporal sobre los motivos florales en la ropa y fue una delicia. ¿Quizá por la cantidad de piezas de finales del siglo XVIII que había? Quizá. No lo hice a propósito, pero creo que mi falda (regalo de unas amigas que me conocen muy bien) era la falda perfecta para visitar esta exposición 🌺




La visita me permitió tomar aire y volver con la ansiedad un poco más controlada, apaciguada. Conseguí hacer hueco en mi cabeza para el descanso. Me sentó genial. Me prometo a mí misma que me daré más ratos de improductividad, de recuperar mis paseos sola sin más fin que pasear, de permitirme pararme a observar.
En el camino de vuelta terminé de escuchar el podcast de Maldito bollodrama con Sara Torres sobre el deseo y la seducción, y lo recomiendo. La voz de Sara Torres me seduce tanto como su escritura, así que me vino bien para terminar un rato de relajación mental.
Espero que este verano tengas/estés teniendo momentos de no hacer nada.
Nos leemos.
- María
El genocidio en Palestina continúa. Ya son nueve meses. El Congreso de EEUU recibe a Netanyahu con aplausos e Israel participa en las Olimpiadas de París como si no estuviese masacrando a un pueblo. ¿Es posible ser tan insensible a la muerte de miles de palestinos y palestinas? La pregunta es retórica.
Esto da para otra newsletter entera.
Así en general, compremos menos, compremos con cabeza. No necesitamos comprar ropa de otoño todavía, por ejemplo—escribo esto un 28 de julio y ya nos bombardean con el otoño.





